A la vuelta se impone la
visita al médico del campamento que controla
que cualquiera que suba para arriba lo haga en óptimas
condiciones de salud, con buenos niveles de oxigeno
en sangre y con una buena frecuencia cardiaca. Todo
correcto, pero la presión sanguínea me
juega una mala pasada y se me dispara. Llegaré
a tomar hasta 8 litros de líquido al día
para poder bajar-la. |